7 de febrero de 2016

El oscuro futuro de los estudiantes de periodismo


Yo estudié periodismo. En realidad la carrera se llamaba comunicación social y periodismo. Tenía hasta énfasis que hacían que sonara más complejo. El mío era énfasis en comunicación política y periodismo internacional, pero hoy no me dedico a nada de eso, ni al periodismo, ni a la comunicación política. Como sabrán, acabé trabajando en la industria de la publicidad y muy de cerca de la tecnología (y del mundo académico también). Esos campos tenían más salida que haberme dedicado al periodismo (en la lista de las carreras peor pagadas). Voy a explicar por qué.

Cuando entré a la universidad en el año 2008, me veía algún día en una sala de redacción, escribiendo sobre política (por eso que en su momento acabé involucrándome con la comunicación política). El escenario que se imaginan quienes entran a primer semestre de periodismo es más o menos parecido, solo que algunos prefieren el periodismo deportivo, cultural o económico (observe que en esa época no existía en el pensum de ninguna universidad en Colombia un énfasis en periodismo de tecnología).

Además de lo anterior, usted podía escoger si se dedicaba a la radio, a la televisión o a la prensa (en la época, cosas relacionadas con Internet estaban limitadas a módulos de redacción, electivas o materias obligatorias de comunicación, no de periodismo). Sé que hoy los pensums están más al día que en esa época, pero aún así no se actualizan a la velocidad que cambian el periodismo y la tecnología. Piense que el pensum de una universidad se actualiza cada 3 o 4 años, pues depende de la aprobación de un ministerio de educación, después de una propuesta que debe ser planeada durante años.

¿Por qué estaba mal lo que yo pensaba en esa época sobre dedicarme a la prensa escrita? Porque a diferencia de la radio y la televisión, la prensa escrita va a ser la primera en desaparecer. Su modelo de negocio no se adapta a los cambios que ha impuesto la publicidad en Internet.

—¿Dijiste algo de publicidad? — Sí, algo que a todo el mundo se le pasó en los 4 años y medio que duró la carrera de comunicación social y periodismo. Como mucho, nosotros sabíamos que, obviamente, los medios de comunicación funcionaban porque tenían anunciantes, y que por ese motivo muchas veces preferían ignorar hechos de interés general para la opinión pública. Era mejor tener unas buenas relaciones con todos los anunciantes, que perder un número insignificante de suscriptores porque el medio no asumió una posición crítica en contra de algo que impactó a la opinión pública (¿recuerdan la reforma a la justicia? Para entonces, el periódico El Tiempo aplaudió el trabajo del Congreso). 


Así pues, la buena relación con los anunciantes generaba el 98% de los ingresos de cualquier periódico. La venta por suscripción el medio apenas la utiliza para inflar sus cifras de audiencia, que posteriormente utiliza para vender espacio a los anunciantes.

¿Quién se suscribe a un periódico o una revista impresa hoy? Seguramente todavía hay gente que lo hace, pero las generaciones más jóvenes, pensando en el largo plazo, no lo van a hacer ni hoy ni dentro de 20 años. ¿Por qué comprar un periódico si puedo ir a su sitio web y consultar los mismos contenidos sin pagar? Esto poco a poco desinflará los grandes números de audiencia que tuvo la prensa escrita alguna vez, y obligará a los periódicos a cerrar sus versiones impresas.

Aun suponiendo que los medios se dediquen exclusivamente a sus versiones digitales, su competencia no son otros diarios y sitios de noticias, sino servicios de empresas de tecnología en los que las personas pasan la mayoría del tiempo cuando están en Internet: Google como la página de inicio y respuesta a todas las preguntas que se nos puedan ocurrir, y Facebook donde están todas las personas que conocemos (y Twitter, YouTube, Reedit, WhatsApp, etc.) ¿Por qué razón habría alguien de escribir en el navegador la URL de un periódico que antes era impreso? Si por casualidad acabamos haciéndolo, será porque llegamos referenciados desde otro lugar: alguien compartió un link en Twitter y acabamos dando click (como este artículo del diario El Espectador que me gustó bastante.)

Algo importante que está pasando es que hoy la página de inicio de un portal de noticias no tiene el mismo impacto de la página de inicio de ninguna aplicación de nuestro celular. Ni siquiera es común abrir la aplicación de Chrome en el celular. Siempre vamos a aterrizar en el navegador porque un link no podía ser abierto desde la aplicación en que lo vimos, o buscamos directamente en Google. 

En computador es incluso más común entrar a sitios web tras digitar la URL, pero pensemos en la proporción de tiempo que pasamos frente al computador, respecto al que pasamos con el celular.

Una explicación como la anterior, o como la que hizo Caio Tulio Costa al proponer un modelo de negocio para el periodismo digital, fue lo que nos hizo falta en la carrera de periodismo en mi generación. A nadie se le pasó por la cabeza decirnos que sin anunciantes no habría dinero para contratar a personas como nosotros. A nadie se le pasó por la cabeza que los anunciantes iban a dejar en algún momento de confiar en la prensa escrita. A nadie se le pasó por la cabeza que el User Generated Content, o sea todo lo que publicamos en redes sociales, era gratis y que no era necesaria una planta de periodistas para llegarles a los anunciantes.

Yo me pregunto si alguien está haciendo este debate en las facultades de comunicación, y si al respecto los futuros periodistas están aprendiendo alguna habilidad con la cual puedan sobrevivir en un mundo sin prensa escrita.

No hay comentarios. :

Comentarios