27 de febrero de 2016

Startups financieras: la competencia de los bancos


Una crítica muy frecuente en contra de Airbnb y Uber, entre otras empresas de tecnología que basan su modelo de negocio en el consumo colaborativo, es que han ganado mucho dinero porque existe un vacío jurídico con el cual pudieron hasta ahora dejar de pagar muchos impuestos en los países donde tienen operaciones. Incluso si hoy mismo empezaran a pagar los mismos impuestos que paga un taxi o un hotel, sería porque una ley fue aprobada después de muchos meses de discusión. Para una ley ser aprobada necesita de varios debates en el congreso. En Colombia son hasta ocho debates antes de que el presidente firme una ley. Y eso sin contar temas polémicos, en los que la opinión pública entra en debates acalorados en los que acaba participando la ciudadanía y la academia, antes incluso de llegar a proponer un proyecto de ley, como ha sido el caso de Uber.

Mientras se da esa discusión pueden pasar meses o hasta años como ya pasó con el senador Surdarsky y su propuesta de modificar el sistema electoral (nunca salió adelante porque nadie más dentro del congreso la apoyó). Durante ese período de tiempo, entre que una ley es propuesta y aprobada, la tecnología no se detiene


Otra crítica que surge, volviendo al ejemplo de Uber y Airbnb, es que tienen el poder de acabar con miles de empleos formales de gente que hacía bien su trabajo, pero que no es altamente cualificada. Por ejemplo el taxista que nunca se negó a llevar a nadie y ofrecía un excelente servicio no va a existir más dentro de unas décadas porque quizás las personas prefieran utilizar Uber X, que es más barato y no conducen taxistas, sino personas comunes y corrientes. O el caso de un mesero de hotel. Si la demanda de personas queriendo quedarse en una casa en vez de un hotel en época de vacaciones aumenta, muchas de las personas que trabajan para un hotel van a quedarse sin empleo.

Siendo realistas, ni los taxis ni los hoteles van a dejar nunca de existir, pero seguramente verán afectada su hegemonía como ya lo estamos viendo, y por consiguiente muchas personas dejarán de trabajar en sectores que hasta hoy habían sido intocables.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando esto mismo sucede en un sector de la economía que es prácticamente blindado como lo son los bancos?, ¿qué pasa cuando una empresa ofrece un servicio que ya ofrece un banco? ¿pasará lo mismo que hablábamos arriba de gente quedándose sin empleo por culpa de esas empresas?

Primero veamos algunos ejemplos. Nubank en Brasil es un banco que no tiene oficinas físicas, no cobra una sola comisión y su único producto es una tarjeta de crédito que (al igual que un celular OnePlus), nadie puede conseguir. Para solicitarla hay que entrar en una lista de espera de varios meses y la aprobación depende de una metodología que el mismo banco inventó y nadie sabe como funciona. La ventaja es que, si bien no existen oficinas físicas, su servicio de atención al cliente es 110% mejor que el de cualquier banco. Pedir ayuda desde la aplicación del celular es como hablar con alguien por WhatsApp o los mensajes de Facebook no son ignorados, sino respondidos por seres humanos en tiempo real.




Ahora hablemos de Transferwise, fundada en Estonia, pero con presencia en varios mercados europeos, Estados Unidos, Brasil, México y Colombia, estos 3 últimos solo para recibir dinero (aquí la lista completa). Transferwise hace exactamente lo mismo que hacía un banco cuando necesitábamos depositar dinero en una cuenta de otro país. Técnicamente no es simple, pues en ninguna ciudad es común encontrar bancos extranjeros a los que uno pueda llevar dinero en efectivo para que sea retirado en el exterior. Como se suele hacer ese proceso es yendo a un banco local a solicitar una transferencia interbancaria, llenar un formulario más grande que el de la visa de Estados Unidos, en el que nos van a preguntar hasta si somos unos delincuentes, y pagar una taza de aproximadamente $30 dólares (más IVA) por transferencia (una vez hablé con más detalle sobre ese proceso aquí). Lo que hace Transferwise es cobrar una comisión un 90% menor y con cero burocracia.


Por último, miremos el caso de GuiaBolso, una de las aplicaciones más descargadas en Brasil. Se trata de "un extracto bancario mejorado", una aplicación para celular que se conecta con nuestra cuenta bancaria para registrar absolutamente todos nuestros gastos y llevar un control: porque, en serio, ¿quién revisa la factura a fin de mes? Si su salario es de $1.500 dólares, pero usted debe $2.000 dólares en tarjetas de crédito, algo debe estar haciendo mal. En esto nos ayuda GuiaBolso. Cada gasto es etiquetado: arriendo, transporte, comida, bares, retiros, etc. O usted puede crear sus propias categorías, o comentar cada compra. También se puede poner un límite a los gastos de, por ejemplo, transporte. Cuando usted llegue al límite, será notificado. En ese sentido, lo que la aplicación busca es que  el usuario aprenda a controlar sus gastos, lo que llaman educación financiera, pero de una manera simple. Cada gasto queda registrado, así como también queda registrado en el sistema de nuestro banco. La diferencia es que la aplicación del banco no nos deja hacer todas estas cosas ni es universal con todos los bancos. La desventaja es que solo los gastos con tarjeta (crédito y débito) quedarán registrados. Tal vez por eso solo esté disponible en Brasil, donde el dinero plástico está unos 10 años más adelante que el resto de América Latina.

Ahora volvamos para los bancos. ¿Cómo funciona el tema de las tarjetas de crédito? Se las dan a todo el mundo, a veces hasta sin solicitarla. El servicio de atención al cliente es lento y demorado. Bancolombia me parece que es un poco mejor porque ofrecen la opción de que ellos lo llamen a usted apenas puedan o a la hora que usted solicite. Esto evita dejar a la persona esperando en la línea o en un menú telefónico en el que la opción que uno necesita es la número 9.

Por otro lado, ¿cómo funciona el tema de una transferencia internacional? Con papeleo, burocracia, cero transparencia y tarifas altas. Y, finalmente, ¿a los bancos les interesa que las personas aprendan a controlar sus gastos? No, no les interesa. Si fuera por ellos, deberíamos comprar todo lo que se nos antoje y pagar a 36 cuotas. De todas formas ellos ganan por intereses. 

¿Qué problema solucionan estas empresas que yo llamo en el título como "la competencia de los bancos"? Solucionan algunos de los problemas que los bancos tienen debido a su tamaño y exceso de oferta de servicios. Simplifican procesos y ofrecen una mejor experiencia al cliente. En últimas, bajo la lógica del libre mercado los consumidores escogen libremente los servicios que les parezcan mejores. 

¿Qué tiene que ver esto con Uber y Airbnb, los dos ejemplos del comienzo? Uber y Airbnb también solucionan problemas de sectores puntuales: movilidad de personas y hospedaje, respectivamente. Al solucionar estos problemas por medio del uso de tecnología, muchas personas pierden su trabajo y otras un poco más cualificadas consiguen uno. ¿Pasa esto también con los bancos y las Startups financieras? Sí, y no es nuevo. Desde que se inventaron un cajero automático o una tarjeta débito hace más de 30 años, alguien debió perder su trabajo como cajero en un banco físico. Y lo mismo va a pasar con cualquier cosa que la tecnología logre automatizar, lo cual los bancos siempre intentarán utilizar en su favor. Si el banco existe porque su fin último es generar más ganancias para sus accionistas, eliminar mano de obra innecesaria es una forma de lograrlo.

Algo positivo de que los bancos tengan competencia es que al igual que en el mercado de los smartphones se necesita de innovación, lo cual trae mejores servicios y mejores precios para el consumidor final. ¿Vieron que Colpatria eliminó el cobro de comisiones en Colombia hace unos días? Ese es el efecto de que haya competencia. Ojalá la banca tradicional entienda el mensaje y no asuma la misma actitud de los taxistas con Uber, del sector hotelero con Airbnb, de las empresas de telefonía con WhatsApp o de los diarios con la curación de contenidos, todos queriendo prohibir a la competencia en vez de aceptar la realidad.

Imagen Jim Bauer

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