Acostumbrados en Colombia a unas desmovilizaciones de grupos armados en las que solo cree el Gobierno, los medios de comunicación han venido anunciando desde la semana pasada que el Ejército Revolucionario Popular Anti Comunista (Erpac) se acogería a la justicia. Realmente no es todo el Erpac, son no más de 200 hombres de un Ejército de más de mil integrantes. Por ahí ya empezamos mal, aunque el Gobierno se niegue a aceptar su participación en la desmovilización. Se trata un episodio más de esas desmovilizaciones que vienen de la época de Álvaro Uribe y Luis Carlos Restrepo con las que «desmontaron el paramilitarismo» y dejaron a las Farc al borde de la derrota, cuando después vinimos a saber que las antiguas AUC se llamaban ahora Machos, Rastrojos, Águilas Negras, Urabeños…y que las mismas Farc decían desconocer un bloque que se llamara Cacica la Gaitana.


Yo me pregunto si alguno de los que está leyendo esto había oído hablar antes de la semana pasada sobre el Erpac. Creo que por ahí alguna vez los escuché mencionar pero no recuerdo cuándo ni por qué. Al igual que he escuchado hablar de las Rondas Campesinas Populares o de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia pero de ahí a que sean un actor reconocido dentro del conflicto armado en Colombia como lo son las Farc o el ELN hay mucha diferencia. Todos esos nombres me suenan más a agenda política de papel del narcotráfico como ya pasó en 2005 cuando encontraron en unos cuadernos las «aspiraciones políticas» del Cartel del Norte del Valle. Esa es la razón por la que en Ralito las autodefensas hicieron lo mismo que las Farc ya habían hecho con Pastrana: una payasada. Sólo que en aquella ocasión se colaron auténticos capos del narcotráfico disfrazados de jefes paramilitares. Y ya con la lección aprendida, con varios de esos «jefes», que compraron su participación en las negociaciones para evitar la extradición, vamos a caer por tercera vez en el juego de los delincuentes. Van a hacer pasar un grupo de auténticos narcotraficantes como un ejército antisubvérsivo tipo AUC o Accu.

Es que ni siquiera se esforzaron por ponerle bien el nombre. Encontramos una contradicción con las palabras «revolucionario» y «anti comunista» ¿Cómo puede un ejército anti comunista ser revolucionario si por el contrario están defendiendo el statu quo? Y eso que el paramilitarismo lo había desmontado Álvaro Uribe. Eso es lo que pasa cuando un «grupo armado» decide negociar si la supervisión de la Iglesia Católica, la OEA o la ONU. En fin, cualquier actor neutro que vigile el proceso.