30 de mayo de 2012

¿Son las Farc un peligro?

Sí, que de eso no quede ninguna duda solo por la forma como está titulada esta entrada. Lo he dicho una y otra y otra vez y no me cansaré de repetirlo: las Farc son una organización criminal y terrorista que viola constantemente el Derecho Internacional Humanitario y que además de financiarse con el narcotráfico no deja de meterse con la población civil. Son todas estas razones suficientes para que de ante mano toda posibildad de que la sociedad colombiana les perdone todos sus delitos siempre y cuando se reintegren a la vida civil sea descartada. Pero no podemos quedarnos con ese simplismo ante la posibilidad de acabar con el derramamiento de sangre en el que se encuentra Colombia desde hace casi medio siglo. El Congreso lo ve de esa manera y desde hace unos meses ha venido trabajando en un marco legal para la paz en el que por ahora está establecido que por lo menos quienes por ahora son miembros del Secretariado de las Farc no podrán acceder a cargos públicos de elección popular, debido a que son responsables de crímenes de guerra, genocidio y de lesa humanidad, por los que tendrán que responder primero. Esa es la apuesta que nuestros padres de la Patria tienen para acabar de una vez por todas con el conflicto armado en Colombia. Ante todo esto, vale la pena preguntarse ¿esto es bueno o esto es malo?

Las primeras voces en rechazar esta posibilidad fueron las del ex presidente Uribe y sus más cercanos escuderos. Temen que los mismos que intentaron acabar con la vida del ex ministro Fernando Londoño lleguen algún día al Congreso de la República. Pero ¿Por qué habrían de estar preocupados ante esta posibilidad si quienes tramitaron su reelección en el Congreso en 2004 están hoy presos por la misma razón? A los colombianos no se les olvida el capítulo de la parapolítica, que salpicó a la tercera parte del Congreso por tener vínculos con paramilitares. Incluso cuando el escándalo ya se había hecho público y dejaba mal parado al ex presidente Uribe, éste se negó a quitarles las curules a los partidos que hubieran llegado al Capitolio con el apoyo de las autodefensas. Y, de hecho, cuando se estaba empezando a hablar un posible acuerdo de paz entre Gobierno y Paramilitares, el proyecto inicial que lo contemplaba aseguraba que el Presidente de la República podía nombrar Congresistas de la agrupación con la cual se estuviera negociando. ¿Será todo esto muy diferente a lo que planea hacer el Gobierno del presidente Santos? No me parece

Por otro lado, a este mismo sector que le asusta cualquier posibilidad de paz se le olvida que la razón por la que existía existe la Seguridad Democrática es para que los grupos alzados en armas en algún momento decidan hablar de paz ante la presión de las Fuerzas Militares. ¿No es acaso eso lo que ha venido pasando durante la última década? Hoy por hoy todo lo que en algún momento fue el Secretariado de las Farc está muerto, y ante cualquier acto terrorista de las Farc, aparecen los comentarios más incendiarios de que estamos volviendo a los tiempos del Caguán. De hecho los problemas de inseguridad en Colombia vienen desde los mismos tiempos en que Álvaro Uribe era presidente. Año 2009: León Valencia escribió un análisis para la Revista Cambio acerca de los problemas de inseguridad que estaban volviendo a sentirse en Colombia. Un año más tarde, con los mismos problemas latentes, y recién posesionado Juan Manuel Santos, yo entrevisté a Valencia y llegamos a la conclusión de que el conflicto se había trasladado a las grandes ciudades y a las fronteras.

¿A qué viene todo esto? A que la guerrilla se está reacomodando permanentemente. Y así ha sido durante los últimos 45 años. Ni los más duros golpes han logrado acabar con las Farc. ¿Qué sentido tiene seguir en un conflicto que, como se ha demostrado, jamás se va a acabar por la vía de las armas? Ya viene siendo hora de que toda la sociedad, Gobierno, Congreso y ex presidentes se pongan del mismo lado, no para prolongar la guerra sino para llegar a un acuerdo de paz, siempre y cuando, como decía el ex presidente Uribe haya un cese al fuego, liberen a todos los secuestrados y abandonden el terrorismo. Solo en ese momento las Farc dejarán de ser un peligro.
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1 comentario :

Daosorios dijo...

Disiento de la conclusión. La experiencia nos demuestra que sí se ha acabado con grupos terroristas, como los tamiles y Sendero Luminoso.

A la vez, la experiencia nos enseña que nunca ha servido negociar la paz (ni siquiera con el M-19, que entró al Palacio de Justicia tras haber firmado los Acuerdos de Corinto).

Nunca se ha acabado el conflicto por la vía armada porque nunca se ha querido. Hasta mediados de la década del 80 eran un problema que traía sin cuidado a los gobiernos nacionales. Desde entonces siempre, todos los gobiernos, han intentado la paz por las buenas, fracasando estrepitosamente.

No ha habido una intención seria de acabarlos por la vía de las armas (y no, ni siquiera Uribe, cuya aplanadora aprobó la Ley de Justicia y Paz que precisamente fue su estrepitoso fracaso de intento por las buenas).

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