16 de octubre de 2015

Después del periodismo

En un post que escribí hace unas semanas sobre por qué los temores respecto a los bloqueadores de publicidad por parte de de quienes viven de la publicidad eran exagerados, mostré varios ejemplos de sitios web, generadores de contenidos gratuitos, que no dependen en absoluto de la publicidad.

Un ejemplo de esto podría ser Buffer: tienen una estrategia de marketing de contenidos en la que así como invierten mucho dinero generando contenidos de acceso gratuito, su foco es vender suscripciones de un producto que tiene versión gratuita y paga. Buffer es un servicio que permite programar publicaciones en redes sociales.

En contraste están quienes cuyos lucros dependen de la inserción de anuncios junto a las noticias, que es lo que pasa con periódicos y revistas, tanto online como offline. Cualquier portal de noticias que no haya incursionado en otros mercados puede ser un ejemplo. Vamos a tomar la Revista Semana de Colombia, una publicación semanal sobre temas de actualidad en política nacional.

Al ver estos 2 extremos, debemos preguntarnos qué tipo de contenidos genera cada uno. Mientras Buffer y otras empresas que ofrecen algún producto o servicio acuden al marketing de contenidos para generar discusión alrededor de temas de su interés, las publicaciones periodísticas pretenden informar a la opinión pública alrededor de temas de actualidad nacional.


El problema con esto es que la información en Internet viaja tan rápido, que un periodista publicando en su propio medio va a ser replicado en 20 más, a veces incluso sin llegar a ser citado. A mí me pasó con este post: una investigación gigante que hice llegó a aparecer en El Tiempo también y ni una sola mención a mi nombre.
Así, un tweet se convierte en noticia fácilmente y a final de cuentas redactar teniendo en cuenta las 5W (qué, cómo, cuándo, dónde y por qué) que enseñan en las facultades de periodismo no es tan difícil.

Por ejemplo, si CNN o AP publican una noticia, a un medio local le sale mucho más barato comprar esa noticia a una agencia de noticias o hasta adaptarla a su antojo sin ni siquiera citar la fuente, que pagarle a un periodista para que investigue exactamente lo mismo de lo que alguien más ya habló.

En ese sentido, no tiene mucho sentido que la prensa escrita siga existiendo. Si bien siempre habrá millones de noticias que contar y periodistas para contarlas, con que una sola persona haga el trabajo de investigar y eso acabe llegando a otros medios, son muchos periodistas dejando de hacer su trabajo.

De ahí que haya recortes de personal en un periódico: para qué tener a 10 reporteros si puedo tener a 2 que van hacer exactamente lo mismo.

Si según lo dicho hasta aquí hay más periodistas de los que el mercado necesita, no tiene mucho sentido buscar culpables en los bloqueadores de publicidad o hasta en el Internet por el hecho de que las personas no lean más periódicos.

¿Algún director de algún periódico ya se preguntó si quizás las personas no quieren leer más noticias?

No que las noticias no sean importantes, sino que quizás los lectores esperan algo más. Ese algo más puede ser el punto de vista de un empresario sobre la crisis económica en Europa o un análisis objetivo de un ex Alcalde sobre la situación de la ciudad antes de unas elecciones.

Según la teoría del framming manejada en periodismo, hoy la mayoría de los medios de comunicación se limita a hacer un recorte de la realidad y llevarle eso a sus audiencias, pero por lo que uno ve nadie está contextualizando todo lo que hay alrededor de ese recorte. Las personas no entienden cómo las noticias del día a día los afectan y así obviamente el periodismo escrito se va a desaparecer en algún momento.

Volviendo al ejemplo con el que inicié este post, todo lo contrario sería lo que hace una empresa de Software que acude al marketing de contenidos. Su objetivo final no es ganar dinero a costa de vender información, sino de vender algún servicio, un Software o una aplicación.

Esta gente es tan inteligente que utiliza exactamente lo mismo que el periodismo usa para atraer anunciantes, pero en este caso para atraer audiencias que en algún momento se convertirán en clientes de un producto. Tiene mucho más sentido ganar dinero cobrando una suscripción mensual de un producto como Dropbox, MOZ o LinkedIn, que pretender insertar anuncios al lado de las noticias, más cuando hoy hay miles y no unos pocos medios de comunicación como fue alguna vez.

Según lo dicho hasta aquí, debemos hacer un llamado de atención a las facultades de periodismo, directores de medios de comunicación y a los mismos periodistas: ¿ustedes qué están haciendo frente a los cambios que está sufriendo el mercado informativo? No tiene mucho sentido seguir formando periodistas que no van a tener mucho campo de acción o que de tenerlo van a competir contra mil más dispuestos a ganar mucho menos.

Como no quiero simplemente criticar sin proponer, me parece que las facultades de comunicación social y periodismo deberían dar un giro. Escribir noticias se aprende en un semestre, escribir opinión coherente puede tomar años. ¿Están las facultades de periodismo formando opiniones críticas o solo gente capaz de redactar un título, un lead y el desarrollo de una noticia?

¿Qué tal si en vez de anclarnos en los debates de ética periodística miramos además hacia otros mercados como la comunicación corporativa o la publicidad?  Muchas personas van a la universidad pensando que al terminar van a conseguir un trabajo. Las cosas no funcionan así y menos si el conocimiento teórico enseñado no viaja a la misma velocidad que lo que es publicado en Internet. Un programa curricular de una universidad puede durar 5 años sin ser actualizado. En ese período de tiempo el periodismo cambió tanto como en los últimos 100 años antes de que existiera Internet.

Ya he dicho y defiendo la idea de que la universidad sea un espacio para generar debates y no únicamente el lugar donde se aprenden conocimientos prácticos. Por eso creo que ese mismo debate que estoy proponiendo sobre si tiene sentido que el periodismo compita contra empresas que ni siquiera son de periodismo pero que también entregan información y generan muchos más empleos se debería dar. 

Esta generación que hoy entra a una facultad de comunicación o está recibiendo su título tiene mucho más claro cómo viaja la información y cómo accedemos a ella, que el director de un periódico vieja escuela que todavía pretende vivir de los anunciantes como si Internet no existiera.

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